martes, 17 de mayo de 2016

The god made of ashes

All started with fire. life did. the universe did. There was nothing, and suddenly there was light, and with light, a fire. The born of the first star.

And the flame of the first star, its flame become God. A God made of light, made of love and hope. A God that was here since the very beginning of the universe.

It loved everything. It loved the clusters of stars. The whole emptiness between the planets. The light itself. It loved all the order made in the middle of the chaos.

And life appeared in order to fight harder the chaos. For a short time, but harde. And God also loved life as much as it loved the universe made before.

He carried his hope to meet life and to life to meet it. But life didn’t know about gods. So life was made of bacterias. And they were fighting for surviving in the vast universe.

And god was as alone as before. But it was no reason to be alone.

So life continued to evolve. Time passed and those who look like us appeared.

We appeared in the chaos. And we couldn’t understand the universe. So we made gods of the things we couldn’t understand. But there was one true god, and our prayers were not made for it.

God was even more alone than before. And the loneliness, the oblivion, killed it.

Because when we realized of the truth. Our god was not made of flames anymore, but ashes.

Nominación premios Liebster

Me he llenado de polvo al abrir este viejo y abandonado blog. Al cruzar sus pestañas he oído crujir la madera abandonada y enmohecida de no dejar que le dé el aire. Pero ya que la dulce Dafne me ha nominado a los premios Liebster pues. Esperamos que este ático de recuerdos aguante una entrada más.

  1. ¿Cuándo decidiste y por qué administrar un blog?
    Nada en especial, el primer blog lo abrí con quince años. Luego cuando llegó mi boom literario, no quedó más remedio que expresarme por estos páramos digitales.


  2. ¿Qué lectura/música/películas considerarías imprescindibles?
    Películas muchas: El club de la lucha, 2001 Odisea en el espacio, Memento, Babel, Interestellar, Origen, Yo Robot... Libros: El Juego del Ángel de Zafón, Kokoro de Natsume Soseki y Confesiones de una máscara de Yukio Mishima. Realmente son muchos más, si me pongo a añadir: La trilogía de la fundación de Asimov... Pero hay que descartar :)


  3. ¿Un fragmento de la que consideres una de tus mejores obras?
    Eh... Esto es raro, no lo sé. ¿Esto?
    El trayecto fue mustio. Pensé en hablar con alguien, pero todo el mundo llevaba auriculares. Sólo los octogenarios charlaban con el conductor. Incluso algunas mujeres de sesenta años utilizaban el Smartphone. Me sentí solo en medio de un lugar de personas solas. Pero yo me daba cuenta de que estaba solo y ellos no.


  4. Busca tres libros para cada una de estas canciones: "Helter Skelter" - The Beatles; "Sweet Dreans"-Eurythmics; "Viva la vida" de Coldplay

    Esta pregunta no se responderla. Lo digo en serio, las he estado escuchando, repetidas veces. Pero no se me viene a la cabeza. ¡Cuánto me falta por leer!


  5. ¿Cuántas libros tienes en casa?
    Muchos menos de los que me gustaría, pero sobre dos centenas así a ojo de buen cubero.


  6. ¿Manías a la hora de leer/escribir/componer?
    Para leer, ninguna. Pero para escribir y/o programar, que suene la música aumenta mucho el rendimiento.


  7. ¿Con qué personaje literario te identificas más?
    Oh, esta es buena. Con quien me identificaré siempre es con David Martín de El juego del ángel. Por su escritor torturado y su vida llena de desdichas.


  8. ¿Cuál es el último libro que has leído?
    Nada más y nada menos que Bóvedas de Acero de Isaac Asimov, segundo libro del ciclo de los robots, primero de su nombre la Saga de Daneel Olivaw.


  9. ¿Qué carrera estudias, estudiaste o te gustaría estudiar?
    Empecé biología, a mitad de camino, cambié a Ingeniería Informática, y me encantaría hacer matemáticas poco a poco mientras trabajo.


  10. ¿Eres de pluma o de bolígrafo?
    Hasta hace poco, de bolígrafo. Pero un familiar tuvo a buena cuenta regalarme una pluma Pelikan y ahora practico caligrafía a diario. Así que de pluma.

lunes, 17 de agosto de 2015

Otro concurso

Aunque esta vez he ido contrarreloj, y solo he podído dedicarle cuatro tristes días -el plazo es más amplio, pero yo hoy me tengo que ir-. He hecho todo lo que he podido. Al igual que antes, aquí quedan los que no quise enviar.

Primer texto:

Hoy es un día cálido, con poca niebla. En estos días, ella solía levantarme con un beso, decirme que el mundo era maravilloso, y tiraba de mí hacia el patio.

Allí, entre las flores que yo había cuidado con tanto amor, sobre el césped que el rocío había empapado, ella bailaba. Saltaba y giraba sobre sí misma, haciendo volar a su vestido blanco. Gritaba mi nombre y yo pensaba que su voz era música.

A veces, miro por la ventana y creo oír el piano que antes la acompañaba.

Pero nunca dura más de unos breves instantes, siempre se va con el eco de las hojas.

Otras veces, pienso, que no hago más que buscar el fantasma de ella en las mujeres de las que me enamoro. Pero este acto egoísta, no es real. Ellas siempre sacan a relucir su luz, me deslumbran y me hacen olvidarme del pasado.

Ahora mismo, recuerdo a todas y cada una, sus sonrisas, sus manías. Como si hubieran estado siempre conmigo. Y mientras miro por la ventana parece que se han unido todos sus fantasmas a bailar. Me pregunto:

«¿Quién será la siguiente muchacha que me mostrará la felicidad?»

Segundo texto:

Dicen que los recuerdos más puros son los los únicos que sobreviven a la muerte, que no hay dios o demonio que pueda ponerles fin.

Por ello, sé que siempre estarás conmigo.

Igual que cuando ahora despierto, en soledad, y veo como mi cama recuerda la forma en que dormías, haciéndome sonreír.

Igual que cuando a veces me despierto, en compañía, y oigo el eco de tu voz, que me recrimina: «¿qué hace un artista como tú durmiendo con una mujer que no ama la poesía?»

Pero en todas las amaneceres, en todos los ocasos, puedo recordar como bailamos. Como reímos, como vivíamos sin temor. Fantasma que ojalá nunca me abandone.

Al final, caminé por la vida buscando y abandonando amores imposibles allí por donde pasé.

Disfruté hasta el límite de mi alma con cada uno de ellos.

Y ahora, en este noche estrellada, la muchacha sentada a mi lado me sonríe. Para mí mismo, pienso: «Vendrán los malos tiempos, ¿podrá alguien borrarme la sonrisa cuando recuerde esta vida bohemia?»

La muchacha deja de sonreír, se levanta y baila bajo la luna.

Y a mí, no me queda más condena que crear otro recuerdo al que nadie pueda ponerle fin.

Tercer texto:

Si arreciara la noche de mis días, hoy mismo, con un traje tan oscuro como el vestido que llevas.

Si me inquiriera la luna, tan clara, como tu hombro que yace al aire, y huye de las sombras.

Si me invadiera el silencio eterno, como aquel momento que captó mi memoria y pudo romper el eco de aquel saxofón que invadía la habitación.

¿Tendría algún arrepentimiento?

Al final, todo trata, de los amores que más nos marcan en la vida.

¡De los inolvidables! ¡De los eternos!

De los amores que nos hacen sonreír con el paso del tiempo y nuestra pareja actual, también sonríe pensando en los suyos.

De los amores que ahuyentan a los fantasmas de la soledad.

De aquellos que robaron al tiempo su misma esencia y nos regalaron instantes que valían mucho más que cualquier vida eterna.

De los que parecían grises y se ocultaban en las luces y sombras para enseñarnos, cuando los ojos inquietos ya no miraban, su interior de arcoiris.

Si todo aquello del ocaso de mis días llegara.

Yo prometo recordarte con un sabor agridulce en los labios, musa.

Y morir sin arrepentimiento alguno en la conciencia.


Me da mucha pena no haberle dedicado más tiempo, el tercero, modificado, podría haber sido el elegido, o el primero. Pero al final, se echó el tiempo encima.

¡Si no, no pasa nada, la próxima vez será!

miércoles, 12 de agosto de 2015

¡Inmersión! Nos vamos al mundo de la literatura japonesa

He leído poco -realmente poco- de la literatura japonesa. Tuve el primer contacto a través de Haruki Murakami (al igual que muchos, imagino). Y fue Tokio Blues el primer libro que me hizo llorar a mares. Sí, mucha gente se sorprende de mi reacción y la amiga con la que estaba leyendo ese libro no atisbó ni la décima parte del dolor que sentí yo.

Pero el caso, es que a mí me caló muy hondo y me seguí zambullendo. Leí muchos más libros de él: Crónica del pájaro que da cuerda al mundo; Sputnik mi amor; Sauce ciego, mujer dormida; After Dark; La caza del carnero salvaje; Al sur de la frontera, al oeste del sol y De que hablo cuando hablo de correr.

Murakami golpeó con mucha fuerza en mi vida y heredé otras cosas de él, que ahora mismo no vienen al caso. Pero leyendo los comentarios de la red, la gente decía: “Es que Murakami no representa a la literatura japonesa”.

Ese comentario, al principio, me molestó. No voy a mentir a nadie. Pero después me dije, que yo estaba en pañales, y que era lo único que había leído de la literatura japonesa.

Así que, me aventuré con Diana al mundo de Sōseki Natsume. Con ella leí Kokoro -el Quijote de la literatura japonesa, lo consideran- y Soy un gato. En ambas obras me sentí cómodo e igual (o más) fascinado por esa escritura poco recargada. Me hacía muy feliz y al mismo tiempo, en el caso de Kokoro, también sufrí mucho.

Aún así, detuve este terreno cuando me enfrente a Kenzaburō Ōe. Empecé Salto Mortal, la primera obra que escribió tras ganar el premio Nobel. Mi primera impresión fue: ¿Está mal mi edición? ¿Por qué los paŕrafos son tan enormes? Me perdía muchísimo en la lectura y no conseguía engancharme, al final, abandoné la lectura. Me sentí triste por ello.

En ese tiempo, casi no leí (la universidad, que no tiene tanta consideración con las personas como los amigos) y si leí, fueron libros breves poco relacionados con este mundillo (Lovecraft, Orwell, Rilke, Zweig, etcétera).

Hasta hace poco. Donde en tweet de Alianza Editorial, mentaron a Yukio Mishima. Indagando un poco sobre él, se había inspirado mucho en Rilke. Diana y yo nos aventuramos a leer Confesiones de una máscara. Sin más. No quiero relatar el dolor que me transmitió esta obra -sobre todo su deseo de muerte-, creo que jamás un libro había sembrado en mi una tristeza semejante. (Eso es algo muy bueno, pues soy amante del drama).

Ahora mismo, Diana y yo leemos País de nieve. Que me traslada mágicamente al lugar donde se narra. El tipo de escritura me encanta, y en consecuencia, he hecho una estantería en GoodReads con muchos libros, pero quería dejar aquí, algunos autores y un poco de información sobre ellos.

EL PADRE DE LA LITERATURA JAPONESA

Sōseki Natsume

Considerado la piedra angular de todo lo que se conoce por novela en el mundo japonés. Hay que entender que este género literario no se cultivó hasta la Era Meiji (1868-19XX), por lo que era un género en pañales. Fue este hombre tan importante, que su efigie está en los billetes de 1000 yenes.

    Obras para leer de él:
  1. Soy un gato
  2. Daisuke
  3. Sanshiro
  4. Kokoro

Como dato, la casa en la que está inspirada Soy un gato, (donde el mismo Sōseki vivió) es un museo abierto al público.

PILARES DE LA LITERATURA JAPONESA

Ryunosuke Akutagawa

Este hombre despertó mi admiración. Escritor de cuentos cortos toda su vida, ¡incluso el mismismo Akira Kurosawa se inspiraría en él!

    Obras para leer de él:
  1. Rashomon y otros cuentos
  2. Kappa y los engranajes
Jun'Ichiro Tanizaki

Escribió un ensayo crítico sobre Sōseki, así fue como lo conocí. Su vocación literaria recorre toda su vida y recibió dos premios por ello. (Orden de la cultura en Japón y miembro de honor de la Academia Estadounidense de las Artes y las Letras).

    Obras para leer de él:
  1. Hay quien prefiere las ortigas
  2. Las hermanas Makioka
  3. La llave
Kobo Abe

Este hombre me hizo sentir miserable. Sólo basta citar esto de wikipedia: “fue un escritor, dramaturgo, guionista de cine, fotógrafo e inventor japonés.” Un hombre todo terreno que además, hacía cosas con calidad.

    Obra para leer de él:
  1. Idéntico al hombre
Mori Ōgai

Algunos incluso lo consideran el antagonista de Sōseki, pues siendo contemporáneos, su vida no pudo ser más diferente. Mientras que Sōseki era un humanista y crítico, este hombre participaba en las guerras como médico militar Fue fundador y editor de revistas literarias. Y sí, tradujo a Rilke.

    Obras para leer de él:
  1. Vita sexualis
  2. El ganso salvaje

GANADORES DEL PREMIO NOBEL

Kenzaburo Oe

Este hombre se merece otra oportunidad por mi parte. En mi caso, recomendaré esta novela cuyo título no deja de impactarme.

  1. Arrancad las semillas, fusilad a los niños.
Kawabata Yasunari

Autor de gran consideración y maestro de Yukio Mishima. Entre ellos yace una historia tan profunda que de pensarlo solo me dan ganas de llorar. Cuando ganó el Nobel, se preguntó por qué no se lo habían dado a Mishima. Y poco tiempo después de que Mishima se suicidase, Kawabata Yasunari también se suicidó.

  1. País de nieve
  2. El maestro de Go
  3. Lo bello y lo triste
  4. Correspondencia 1945-1970

Esta última novela tiene toma mi atención. Se trata de cartas que se mandaron él y Mishima antes de que este último se suicidara.

NOMINADOS AL PREMIO NOBEL

Yukio Mishima

Homosexual. Esto es lo primero que tengo que decir. ¿Os imagináis la presión que tenía que tenerse en un país como Japón, por ser homosexual? Pasó una vida muy difícil y escribió libros muy hermosos.

  1. Confesiones de una maścara
  2. El mar de la fertilidad

Este último se trata de una tetralogía, ¡era para que os pensarais que eran poquitos!

Haruki Murakami

No sé si debería poner más libros de él con todos los que he puesto al inicio, pero bien es cierto que aún me quedan algunos libros que tienen gran renombre.

    Obras que me faltan:
  1. Kafka en la orilla.
  2. Los años de peregrinación del chico sin color
  3. 1Q84

Aun quedarían por nombrar, los ganadores del premio Akutagawa y los ganadores del premio Mishima. Pero por desgracia, muchos de ellos no he podido encontrarlos traducidos al español. (No digo castellano, puesto que algunos han sido traducidos en Buenos Aires).

Y me faltan muchísimos más. Sobre todo me ha sorprendido la inmensa cantidad de mujeres que hay ganando estos premios mencionados arriba. Me gustaría seguir indagando, pero por hoy, estoy algo cansado. ¡Y tenemos muchos libros por leer ahora mismo!

domingo, 9 de agosto de 2015

El pecador inocente

De Alan Wake aprendí, que la lógica es la antítesis del miedo, rara vez uno reflexiona sobre los hechos y queda atrapado en un bucle donde no puede dejar de preguntarse, ¿por qué?

Ubicar estos hechos en tiempo y espacio, se antoja difícil. Pero diremos que yo, fui testigo días antes, de un ensayo in vivo de una captura policial. Mientras un agente representaba al sospechoso, el cuál iba armado y pasaba por delante de mi casa, otra pareja de agentes se encargaba de encontrarlo frente a frente y realizar su captura. El compañero era herido por una bala y ella le practicaba ferozmente los primeros auxilios.

Viéndola agachada con mis ojitos que apenas eran capaces de rebasar el alféizar de la ventana, me recordó intensamente a Dana Scully, de Expediente X.

La simulación fue todo un éxito y a los dos días, la reconocí sentada en un coche. Quise que volviera a brillar, al igual que lo había hecho otros días. Arrastré a mi hermano pequeño, que inocentemente solo había podido probar su patinete en el patio y nunca había ido más lejos, y le dije que hoy podíamos ir hasta la esquina de la calle, donde terminaba la acera y volver.Llegamos abajo y le insté a que practicara mucho más el girar sobre sí mismo antes de volver.

A los malos el hombre precavido los reconoce desde un kilómetro. Y cuando vi su sombra estirarse al máximo, le dije a mi hermano que volviera a casa.

No puedo buscar ningún motivo oscuro que me impulsara a arrojar a mi hermano a las fauces de aquel hombre peligroso. No había, en realidad, ningún sentimiento de odio por él. Yo solo quería ver brillar de nuevo a esa mujer.

Y la escena siguiente, ocurrió en total primer plano. Mi hermano disfrutaba del viento alrededor, se impulsaba con energía contra el duro suelo. El patinete chirriaba un poco a veces en la rueda de atrás. Sonrió al hombre que venía por delante. El hombre, miró en derredor y vio a aquella pareja en el coche. Fue un acto reflejo, mi hermano solo vio la pistola. Y cayó desplomado con un dolor agudo pero instantáneo en el pecho.

El hombre fue abatido con total precisión por los agentes, pero ya era tarde.

Me relamí los labios pensando en como brillaría la mujer ahora, en como salvaría luchando con aún más ferocidad por la vida de mi hermano. Pero opuestamente a lo que yo había creído. Se acercó al cuerpo inerte, y al ver la gravedad de sus heridas solo pudo llevarse las manos a la caras.

Me dio un ataque de pánico insonoro. Y hasta pasado un rato no fui capaz de recuperarme de una palidez que me fundía contra las paredes un edificio bañado en cal.

Al volver la vista, en la calle no había ningún cadáver. Solo dos siluetas blancas dibujadas en la acera. Caminé, hasta la que era que mi casa, y me asusté al ver tres figuras horrendas situadas por fuera, no eran humanos, no lo creo. Aunque compartían características con los humanos, no podían serlo. Uno se asfixiaba con un pequeño film que le cubría la cara y luchaba por respirar con todas sus fuerzas. Otro, apestaba a desodorante mientras no paraba de toser. El último, olía igual que un medicamento de mis abuelos.

Aquel horror me hizo correr hacia mi casa sin pararme a pensar en las represalias de haber asesinado a mi hermano pequeño, en qué diría mi familia o qué demonios pasaría con todo esto.

Al entrar en casa. Sentí un súbito escalofrío. Antes de encender la luz, vi una sombra con forma de persona. Allí, entre los muebles del salón. Claramente. Pero encendí la luz y no pude verla más. Me dirigí a la cocina por un vaso de algo, de refresco, de zumo de naranja, de leche, de agua, de algo que me hiciera calmarme un momento mientras se deslizaba por mi garganta. Pero a mi espaldas oí un click.Y noté como la oscuridad se cernía en mis espaldas, intuyendo que la luz se había apagado en el salón.

Mi pensamiento fue rápido y estúpido, busqué papel de cocina. Y armado con él, me acerqué. La sombra estaba más cerca, pero no lo suficiente. Encendí, me alejé y la volvió a apagar. Busqué una linterna en los muebles de la cocina. Volví corriendo al comedor y esta vez eso estaba junto a la puerta. Salté con el impulso que me podían dar mis pequeñas piernas, y solamente con tocar el microfilm, eso empezó a gritar y a desaparecer. Se le cayó algo, una linterna. Encendí la luz y corre a fechar puertas y ventanas en la entrada. Con la linterna en la mano, me sentía algo más seguro, pero si podía prevenir a los enemigo de entrar, mejor.

Tras terminar toda la tarea, volví a darme cuenta de que la luz estaba apagada. Rebusqué en mi cuarto, mi abuela había creído que dándome un desodorante de esos de hombre podría lograr que se me quitara la idea de la cabeza de usarlo. Y era cierto, casi me muero la primera vez que me lo puse.

Lo encontré. Esta vez, todo fue más sencillo. Simple y rotundo, el enemigo murió asfixiado sin derecho a súplicas.

Un ruido en la puerta de atrás me sobresaltó, ¡mis padres habían vuelto a casa! Corrí a saludarlos y con lágrimas en los ojos, balbuceé lo que quería decir. Su apatía fue cruel y terrible. Mi padre me apartó para ir a su cuarto y dormir. Mi madre me ignoró y se metió en la ducha. Al volver atrás, la luz del salón estaba apagada de nuevo.

Busqué por toda la cocina, el medicamento. Era algo para el estómago, lo sabía, lo había olido muchas veces. No lo encontré. Mi madre tenia que tener todas las respuestas. Solo habia que salir corriendo de la cocina y pasar delante de la puerta del salón para llegar al baño.

Me armé de valor y corrí. Pero no lo conseguí. Algo me agarró la pierna, y el pánico me impidió gritar. Me arrastré. Me arrastré y recorrí la escasa distancia que me separaba del baño. Empujé la puerta entre abierta. Y ante un: "¿Qué quieres?" de mi madre, mi respuesta fue muda.La presión en el cuello, me impedía hablar y poco a poco, me arrastraron de nuevo hacia la oscuridad más terrible, de la que no se puede regresar.

jueves, 30 de julio de 2015

Persigue tus sueños

Querido lector:

Esta es una de esas cartas que uno nunca sabe cuándo escribir. Todo momento parece inapropiado y si te metes en una mente tan inestable como una vida, no quieres desaprovechar las subidas ni tienes ganas de ponerte a sincerarte cuando llegan las bajadas.

Quiero exponer, todas las cosas que me pasan por la cabeza. Hace tiempo oí a un amigo decir que una de las peores cosas de él, es que no para de darle vueltas a las cosas. Me hizo bastante gracia, yo soy de los que le dan vueltas a las cosas años y no toman una decisión sin pensar en algún momento el famoso "y si". Aunque por lo general intento que mi vida sea bastante simplista y escoger siempre en un mundo binario, nunca acabo consiguiéndolo.

Desde enero tomé la decisión de que me centraría en triunfar y poco a poco fui renunciado a cualquier otro vicio que me alejara de ese triunfo. Me animaba a mí mismo conque tendría todo un verano para hacer lo que quisiera y podría dedicarme al sagrado y consabido vicio de escribir.

El problema es que todo salió demasiado bien. Sí, eso es un problema. Todo salió según lo previsto y por primera vez fui consciente de mis capacidades, de mi derecho al triunfo, de mis sueños. Mi sueño en general, es tener ingresos suficientes a fin de mes como para poder vivir independientemente, no me importa comer comida en lata, ir a una lavandería, ducharme con agua y tener solo una cama. El motivo de que esté en informática radica en todas las salidas que esta carrera aporta, el auge que tiene y demás.

Pero la carrera por sí sola no es suficiente. Cuando terminé el curso, aunque intenté relajarme, solo me vi peor. Revisé una increíble cantidad de ofertas de empleo, y me di cuenta, de que incluso mi sector, tiene el dichoso pesar de "mínimo 2-3 años de experiencia". Mi mejor amigo insiste en que debo hacer lo que me guste y que el tiempo dirá. Pero yo no quiero, yo tengo un sueño y quiero cumplirlo.

He cursado tres cursos actualmente, todos relacionados con un mundo, donde no puedo decir que dejaría de dormir por ello, pero si que me ha hecho despertar ciertas pasiones. (Es que no hay forma de que no piense en la red y se me venga una historia de ciencia ficción a la mente). El caso es que está tan o más jodido que lo demás. Y no he parado de seguir aprendiendo, intentado mejorar. He estado en contacto con mis profesores (si, incluso en julio he estado hablando con ellos). Y uno me ha animado mucho. La cuestión es que hay tanto por aprender, que puedo reducir a la nada todo lo que he aprendido hasta ahora. Es algo bastante triste. En general, soy una persona que vive por un mañana, y no hay más desolador para mí que la promesa de un mañana oscuro. Me he seguido esforzando, tengo una página personal http://kotenoru.com, donde tengo un blog en el que pruebo nuevas tecnologías, y está enlazada a una wiki donde voy documentando mis prácticas como Administrador de Sistemas (acabo de reempezar hoy, ya pondré el por qué) y tiene hueco para un blog que espero desarrollar con Django (una tecnología que no me interesa para nada pero que me sirve para repasar otra tecnología MUY importante).

Así que la mitad de mi vida se ha dividido en: "Deberías escribir, escribir mucho, puedes publicar en Amazon y si escribes a un ritmo considerable, podrías ganar dinero con ello. No tienes que hacer una obra maestra, solo escribir mucho, y por vivir de ello. Ser escritor no es un trabajo, a menos de que te ofrezcan un contrato mensual para publicar alguna serialización (cosa que ni sabía que existía), pero podrías vivir de ello, y ya sabes que si consigues vivir, tendrás tu sueño".

Por otra parte: "Has llegado hasta aquí, tienes grandes capacidades, y aunque no sean tan grandes como crees, tú voluntad es de hierro, puedes trabajar mas duro que nadie porque sueñas con ello. Debes seguir adelante, gastar hasta tu último aliento en aprender".

Y así todos los santos días. Ante la negativa de las posibilidades aquí, miré trabajo fuera. UK e Irlanda son la puta hostia, tienen una oferta de trabajo increíble, y puedes conseguir mejorar mucho en cualquier oficio. Pero tengo miedo, tengo miedo de irme a otro país. Mis habilidades sociales, son cuanto menos escasas, y lo que es peor, yo amo este idioma. Pero si me fuera a un país de habla inglesa, a este idioma le dan un ratito por el saco. Ya sé que el saber no ocupa lugar y esas cosas, pero ya bastante tengo con recordar las diferencias de sintaxis entre python y ruby como para ponerme a aprender idiomas.

Total, que tengo suficiente material como para preparar el FCE por mi cuenta. Mis principales lecturas son libros técnicos en perfecto ingles y mi nivel auditivo va creciendo con una serie de audiolibros de Murakami (que ya he leído), en inglés también. (Hay cosas que no entiendo ni papa, la verdad).

El caso, es que aproximadamente tendré 4000€. Me juego mi vida a ese dinero. Esa es la bolsa de la que dispongo una vez termine la carrera para encontrar trabajo. Y por ello, me da miedo también irme a otro país, porque ese dinero, se evaporaría.

En resumen querido lector, que si tú corres la suerte de no ser una persona como yo, que juega con el tiempo en su contra, te recomiendo que nunca le hagas caso a nadie que no sea tú mismo, y que si eres un mar de dudas, cojas una moneda y tomes las decisiones a cara o cruz. Mucha gente que conocí, llegaron a ser excelentes en su campo, solo por un cara o cruz.

Ve y persigue tus sueños, porque nadie lo hará por ti. Y al final, puede que no los consigas, pero te quedará el camino recorrido.

sábado, 30 de mayo de 2015

De resultados y avances

¡Pude con la crisis!

Fue difícil, muy difícil. Pero hay que entender una cosa: Los seres humanos, en nuestra naturaleza tenemos el derecho a hacer lo que queramos. Escribir para que se venda, es una forma de ganarse la vida. Quizás un libro totalmente comercial sea todo lo que necesite alguien en algún momento. Y actuar, de juez, es una soberana tontería. Sólo podemos ser jueces de nosotros mismos, es donde únicamente tenemos derecho.

La otra cosa a entender: Si un libro no te gusta, déjalo. Me amargué muchísimo con "Salto Mortal" de Kenzaburo Oe, para nada. Porque podía dejarlo en cualquier momento y haber seguido adelante. Pero mi tozudez me hizo continuar y desembocar en un lugar donde acabé terriblemente triste.

A partir de aquí la entrada es autobiográfica:

Querido yo, felicidades. Has conseguido mucho, casi todo lo que te proponías. Sé que no habrás olvidado los increíbles malos momentos, puestos que serán para siempre parte de ti. ¡Pero has llegado muy lejos! (Y ni se te ocurra conformarte, porque entonces estarás acabado).

Muchísimas felicidades por tener razón, por ser un gilipollas y un bruto y hacer las cosas a tu modo aún cuando la gente te decía que no valía la pena.

A pesar de tu visión pesimista (nunca renuncies a ella, recuerda que la realidad siempre es cruel), has logrado cosas que incluso los demás te han reconocido (y mira que a mucha gente le cuesta reconocer que se equivocaba). Pero lo más importante, es que hayas podido superar tus miedos, hayas ascendido por aquel profundo pozo lúgubre que se iba pareciendo a un hogar, y ahora ya puedas decir con total seguridad que estás fuera.

Sé que en este tiempo has renunciado a innumerables cosas que te hacían feliz, por creer que no las merecías. Y te has resignado a no poder soñar con ellas. Si en algún momento, tienes estabilidad, deberías desempolvar esos sueños abandonados. Y también deberías escribir lo que quieras y cuanto quieras. (Siempre bajo el beneplácito de Diana, ella será la mejor jueza de tu locura).

¿Recuerdas a aquel maravilloso profesor de Bases de Datos? Sí, siempre lo vas a recordar. ¿Recuerdas lo que te dijo? Adrián: «Lo simple, es bello». Si por alguna casualidad, la has olvidado. Es una buena máxima para la vida. Creo que en el futuro te servirá para todo lo que necesites.

Nunca serás perfecto. Pero mientras persigas la perfección, podrás llegar a ser brillante. Lo que te no te mata, te hace más muerte. ¿Y te sientes más fuerte tras todo lo que has pasado, verdad?

Ve y conquista el mundo. Porque puedes.