lunes, 8 de septiembre de 2014

Murakami, Haruki - Crónica del pájaro que da cuerda al mundo

¡Al fin he terminado el libro por el que mucha gente cree que Haruki Murakami se llevará el Nobel de literatura!

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Alguien en el mundo, consideró que este era el pájaro que da cuerda









Ficha:
Titulo: Crónica del pájaro que da cuerda al mundo
Autor: Haruki Murakami
Editorial: Tusquets
Páginas: 912 páginas, tapa blanda
ISBN-10: 848383510X
ISBN-13: 978-8483835104


Sinopsis:
El joven Tooru Okada, que acaba de dejar su trabajo en un bufete de abogados, recibe un día la llamada anónima de una mujer. A partir de ese momento, la existencia de Tooru sufre una extraña transformación. Su mujer desaparece, comienzan a surgir a su alrededor misteriosos personajes, y lo real se degrada hasta cobrar tintes fantasmagóricos. Mientras los sueños invaden cada vez más la realidad, Tooru Okada deberá resolver conflictos que ha arrastrado a lo largo de toda su vida.

He tenido que copiar y pegar la sinopsis, porque no sabía como condensar el libro por mí mismo. ¿Menudo preámbulo, eh?
Ahora mismo, no sé qué decir. Más bien no tengo claro qué decir. Primero, diré que leyendo esta novela me he enamorado aún más de la forma de escribir de Haruki Murakami. Sin duda es una forma de escribir increíble. Pero, ahora mismo no sé si adoro u odio su capacidad imaginativa.
Me explico, Murakami vive en un universo distinto a nosotros. Es un universo compuesto de miles de universos infinitos donde suceden cosas ajenas a la lógica. Y él rescata sus historias de ahí. Esta historia, la tomé a cachondeo al inicio. En el primer capítulo le recordaron al protagonista que en el instituto escribía poesía. Y yo pensé que la trama se tornaría en un cliché para que el protagonista volviera a ser poeta. ¡Ja! Llamarme imbécil por creer eso es quedarse corto. Muy corto.
Lo que Murakami ha hecho en esta obra es reventar el concepto de realismo mágico. En partes muy concretas, ha introducido esos elementos fantásticos, entrelazándose con una realidad increíblemente dura. Hay ciertos momentos en los que yo no podía discernir la ficción de la realidad. Y también hay ciertos pasajes de la guerra que me gustaría olvidar, por su dureza.
Lo que sí puedo decir, es que su forma de narrar en el aspecto realista, es tan fidedigna, tan... ¿Precisa? No, no es precisa exactamente. Es detallada pero simple al mismo tiempo. Es lo suficientemente precisa para que yo pueda dibujar en mi cabeza la realidad que el transmite pero no demasiado, evitando que la lectura sea pesada. De hecho, en parte me recuerda a Fitzgerald.
Respecto a la evolución de los personajes, creo que nunca lo había sentido de una forma tan nítida como en esta novela. Tooru Okada, el protagonista, es un personaje con el que he compartido muchos momentos, y ya es parte de mí, literalmente. En el fondo, comparte bastantes aspectos con Watanabe (protagonista de «Tokyo Blues»). Pero creo que eso es inevitable. Al igual que en todas las mujeres de Murakami veo siempre a la misma mujer. En el Celsius Brandon Sanderson dijo: «In our contemporary literature, a monochrome character is a bad character. No matter what that chrome is». Con esta novela he podido comprobarlo. Los diferentes aspectos de Tooru son los que me han hecho encariñarme con él.
Analizando el compendio de personajes, creo que mi preferido es May Kasahara. Es un personaje genial, muy genial, la adoro. Y más aún al terminar el libro. El segundo sería Cinnamon. Y realmente podría poner perfectamente a todos los personajes en esta lista siguiendo un cierto orden. Porque acabas conociéndolos a todos.
La simbología. Tengo que detenerme aquí un momento. Y rescatar un par de cosas. Murakami adora la simbología. El elemento más destacado es el pozo. El pozo de la casa de los vecinos. Nada más verlo, me acordé del pozo que sale al principio de «Tokyo Blues». Además el pozo como símbolo sale también en otra de las historias del libro. Es increíble como Murakami utiliza símbolos para unir el mundo espiritual y el real.
La música. Un libro de Murakami nunca carece de música, el mismo dice que la música le inspira para escribir. Me quedo con la Gazza ladra, que da el título a la primera parte del libro y aparece más adelante.


Pero claro, no todo el monte es orégano. Este libro, me ha costado mucho de leer. Tanto, que incluso lo detuve un tiempo para leer otros de sus libros que me parecían más asequibles para la mente. No es que el libro sea difícil, es que no entendía NADA, a pesar de que me gustaba. Una vez terminado «Sputnik, mi amor», ya estaba un poco más preparado para este libro. Y he vuelto con ganas. La verdad es que pasé sin problemas el bache y seguí adelante. Eso sí, para reengancharme al hilo, he tenido que hacerme una guía de personajes, y una línea temporal. Y eso que no llevaba ni la mitad cuando paré.
Y esto lo tengo que comentar aparte. A ver como me explico, en el libro, pasan diferentes arcos. Y Murakami los entrelaza. Todo está relacionado de alguna forma, y todos avanzan por su camino para coincidir en algún punto. Los arcos aparecieron de forma casual en la historia principal. Conocieron al protagonista y así nacieron los arcos secundarios. Luego se desarrollaron en capítulos separados y en las partes finales se intercalaban a menudo con el arco principal para cerrar todas las historias. Y esto no sé si me gusta o no me gusta. No me resulta indiferente, pero no tengo nada clara mi posición. Supongo que necesitaré opiniones de más gente que lo haya leído.
¿Que sí lo recomendaría? Por supuesto. Creo, que este puede ser un libro que represente un estilo, el estilo de Murakami. La verdad es que aún me falta por leer 1Q84, y me estoy arriesgando mucho, pero es la impresión que tengo.

Valoración:


Genial


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