martes, 6 de enero de 2015

Cuando el mundo habla

     Llevaba ya un rato paseando por aquella plaza, que a pesar de que no había cambiado con los años, aún seguía escondiendo ilusiones de enamorados, y con esto me refiero a que en cada banco, en cada farola, en cada muro, incluso en el suelo mismo, se podían ver los vestigios de aquellos que grabaron su amor. Yo era algo más ortodoxo, y nunca había hecho algo así, quizás porque no lo necesitara, o porque no tuviera fe en mis relaciones anteriores. El único problema al que me enfrentaba, era que toda mi madurez se evaporaba, por lo que es capaz de alterar hasta al más poderoso de los hombres, una mujer.
     Y era totalmente cierto, cuando la veía llegar, cuando hablaba conmigo, mi mente reflejaba un patíbulo de hormonas y me hacía volverme inocente como una adolescente envenenada por cuentos de hadas. Gracias a Dios, aun era capaz de hilar bien tres o cuatro palabras y parecer una persona normal. A fin de cuentas, fingir había sido el pan de cada día durante mucho tiempo, donde para mis amigos, para mi familia, siempre estaba bien, y en cambio en internet, donde una pantalla me protege, dejaba ir todas mis penas, y abría mi alma hacia el infinito.
    La vi caminar hacía mí. Saludándome con el brazo y mostrando su flamante sonrisa, esa danza en sus labios que reflejaba en mi alma el sinónimo a la felicidad más inmensa. Puedo recordar cada uno de sus pasos hacía mí, puedo recordar como en cada segundo, en mi mente se formaron miles de maneras de decirle que la quería, a ella y sólo a ella, aquí y ahora. Que mis pensamientos vivían por su existencia, que era increíble, maravillosa, era la inmensidad hecha carne. Podía vivir cada instante del universo en sus ojos, ver en cada milímetro de su pupila azul los versos que nunca llegué a escribir, en cada forma de su figura, las historias que nunca conté, en el blanco de sus mejillas, los besos que nunca dí. Los reflejos de sueños frustrados e ideas que no llegaron a cumplirse, pero que habitaban en ella de forma innata, para demostrarme que podría enmendar todas mis frustraciones soñando simplemente con ser feliz a su lado.
     Aquella plaza me contaba las historias de miles de enamorados, y hoy, yo estaba ahí para contarles la mía.

1 comentario:

  1. Para acabar, una vez comentado en tu última entrada, me apetecía seguir leyendo algo tuyo. XD Solo una cosa, ¡TE LO PROMETO! :3
    Pues en cuanto a "Cuando el mundo habla": JKFSKDFSFJKSSDLKSDSKJDDFLK = palabra no identificada en ningún diccionario que muestra una gran cantidad de sentimientos (99,99999999% sentimientos). Siempre tus textos me devuelven algún recuerdo. En esta ocasión, me acordé de un lugar parecido al que has descrito en tu relato. ^.^ ¡Ya sabes que adoro como escribes! He leído a varias personas, pero cuando leía a esas personas no sentí lo que siento cuando te leo a ti. Es como que veo que deberías dedicarte a ello. Sinceramente. Nada, lo dejo aquí, no quiero parecer pesada, enrollándome y tal. :3

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