domingo, 15 de febrero de 2015

Breves cartas de amor

Con motivo del día de San Valentín se celebró un concurso de cartas de amor, con el límite de doscientas palabras como máximo. Yo, pues, no quise perder la oportunidad y me aventuré.

Escribí cuatro cartas, y al final, solo una salió ganadora, las demás, pues, se quedaron aquí para el recuerdo.

Hay una breve historia detrás sobre un intento de escribir sin musa que termino en un día vacío y catastrófico, pero mejor olvidarla.


Carta número 1:

Amada Julia:

Esto podría haber quedado sepultado por el olvido y no haber sido rescatado ni siquiera por el tiempo. Pero el corazón es caprichoso y yo cedo, utilizando como excusa un día tal como es San Valentín.

Lo que quiero dejar claro, es que en esto, va mi vida, mi alma y mis sueños. Quizás algunos puedan regalarte París, otros vestirte con sedas de padra y los últimos, elogiarte con algún arte que valga más que la escritura.

Pero yo solo tengo esto, y créeme que tras ello estoy dando todo lo que tengo, y un poco más que he robado de algunas canciones que llevan tu nombre.

No quiero más mañanas vacías, más augurios de soledad, no quiero pensar en la luna, sin que me recuerde a tu piel.

Sé que actúo de forma egoísta, y probablemente mis sentimientos también lo sean, pero si alguna vez existió el amor, creo que sería algo como esto.

Lo único que sé, es que esta sensación de vacío, mientras no estés, será incurable.

Puede que nunca seas mía, pero cuando hayas leído esto, yo seré tuyo para siempre.

Con cariño, Adrián.



Carta número 2:

Querida mía:

Hace tiempo que quería escribirte y hasta hace poco no he sido capaz de reunir el valor para hacerlo. Aunque esta carta trae también los sentimientos de antaño, no distingas entre viejos y nuevos, esto es una carta de amor y desde siempre, te he querido y te sigo queriendo.

Ayer seguía pensando que jamás podría decírtelo, que llevaría conmigo este hueco en el pecho, este dolor agudo del amor silenciado por el miedo.

Pero un pájaro echó a volar y me hizo imaginarte con un vestido a rayas, de colores blanco y negro. Y de repente sentí que en tu piel estaba la libertad con la que llevo soñando tanto tiempo.

Sentí que todas las respuestas estaban en tu espalda desnuda, en tu mirada perdida. En la manera en que sonríes cuando caminas delante y giras la cabeza, dejando ver tu boca, suave, perfecta.

En definitiva, solo puedo decirte que te adoro y te necesito igual que la noche necesita a la mañana. Que guardas en tu esencia las partes que me faltan, y que si me dejas, describiré tus besos a las estrellas. Para que ellas también conozcan a la mujer más bonita que la luna.



Carta número 3:

Querida mía:

No sé que pensarás mientras lees estas palabras, pero yo te estoy buscando con cada una de ellas. Sí, te busco entre el papel y la tinta.

Y cuando miro a través de la ventana te busco entre los andares de los transeúntes que deambulan en la calle. Te busco entre las blancas nubes que cruzan el más claro de los cielos. Te busco en el sol y cuando arrecie la noche te buscaré en la cara oculta de la luna.

La cuestión, es que aunque quisiera, nunca podría dejar de buscarte. Nunca podría dejar de verte. Aunque ahora mismo huyera, corriera contra la costa y me refugiara en el rumiar de las olas, tu fantasma me encontraría allí.

Y no sería un ente blanco con tus curvas y tus aires de princesa.

No, sería el fantasma de tu preciosa sonrisa, el representante de la línea de tus labios, de tus dulces hoyuelos, de tus dientes perlados.

Esto me lleva pasando desde que te conocí, esta ha sido mi bendición y mi maldición a partes iguales.

¿Me ayudarás a olvidar tu espectro reclamando tú su lugar?

Prometo que nunca dejaré de soñar, ni he dejado de hacerlo, contigo.



Y bueno, esto ha sido todo, la que envié al concurso como es lógico, no puedo ponerla aquí, pero en cuanto salga el resultado, lo haré.

Como siempre, gracias por leer, si has llegado hasta aquí.

2 comentarios:

  1. *Se incorpora disimuladamente para volver a leer las cartas sin que nadie lo note... luego se ríe maliciosamente por conseguir leer esas cartas tan preciosas en un silencio absoluto, ¡lo consiguió!* Mientras leía tus cartas, mientras leía una primera palabra, tenía la sensación de conocer ya la segunda. ¿Las ha memorizado inconscientemente mi mente? O.O Es posible. Me acuerdo que un día mi amiga había escrito un poema, y yo con solo leérmelo una vez, ya me lo sabía, y lo recitaba en mi mente una y otra vez. Creo que tengo el talento de apreciar las cosas que me llegan al corazón, bueno, no sé si se podría considerar un talento. La verdad es que me pierdo en mi misma. Si me preguntan, ¿qué talento tienes? La verdad es que no sé que contestar. Ojalá poder decir, "síiiii, poseo un talento que pocos tienen, y que por eso me siento muy especial". No es el caso. Disfruto haciendo muchas cosas, pero si amo tales cosas... no es que sea buena en ello. Huum, llegando a este punto, creo que mi talento es saber disfrutar, y amar profundamente, esas pequeñas "entidades", llamandola de alguna forma. Así que... ¡me gustan mucho tus cartas! (y ya sabes que cuando algo me gusta, es que me gusta realmente, no es un sentimiento disfrazado). *Desaparece mediante un vapor transparente*.

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    1. Nuevamente, lo siento, por las faltas, y todo eso. >.< Escribo mediante impulsos, y me olvido de revisar lo que escribo. XD

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